Philarmagical, con ganas de más.
Han sido seis noches seguidas en el Auditorio Miguel Delibes, de Valladolid, desde el 1 al 6 de octubre, en las que una a priori extraña iniciativa, y más para una ciudad de talante eminentemente conservador, ha atraído el interés de los amantes de la música como un conjunto, abarcando muchos de sus géneros.
Hablo de Philarmagical, en su primera edición, en la que los organizadores buscaban la magia de la fusión musical entre lo mejor de la interpretación clásica de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, dirigida por Alejandro Posadas, y algunas de las más brillantes viejas glorias del soul, funky, rock y pop que aún siguen en la carretera.
Abrieron el ciclo Los Secretos, en una jornada en la que faltó armonía entre su sonido amplificado y el de la sinfónica, y que vivió sus mejores momentos una vez que la sinfónica abandonó el escenario, cuando Los Secretos interpretaron con mayor libertad algunos de sus clásicos.
La segunda jornada fue protagonizada por la israelita Noa, quien hizo un alarde de capacidad vocal, tocando géneros tan distintos como las músicas tradicionales mediterráneas, yemeníes, el jazz, e incluso guiños al género operístico. Fue un concierto realmente mágico, con una auténtica comunión con la sinfónica. Lástima que la prisa del público nos privó de la segunda ronda prevista de bises. Como curiosidad, comentar la reunión de intolerantes que se manifestó contra Noa por su origen israelí, y a favor de Palestina. En fin, tal vez deberían darse cuenta que terroristas son los que se ponen los explosivos, y que en pleno siglo XXI tampoco tiene mucho sentido defender movimientos político-religiosos en los que la mujer no tiene la misma consideración que el hombre, ni enarbolar banderas asociadas a regímenes totalitarios. La verdad es que fueron un poco el hazmerreir del auditorio.
El sábado fue protagonizado por el sonido Motown, representado por The Supremes y The Temptations. Ellas no estuvieron nada finas, siendo tal vez lo peor del ciclo. Ni conectaron con el público ni con ellas mismas. Afortunadamente, The Temptations pusieron remedio a la noche poco afortunada de sus compañeras de gira, con su repertorio clásico, perfectamente interpretado y acompañado de sus habituales coreografías, que nos llevaban muy gratamente a otras épocas. Destacar la gran integración con la sección de viento de la sinfónica.
El domingo fue uno de los momentos grandes del ciclo, y que hace que desees que se repita en futuras ediciones. Roger Hodgson, prácticamente llenó el auditorio, y fue capaz de revisar todos sus temas más conocidos especialmente arreglados para ser interpretados junto a la sinfónica. La sinergia fue total, siendo el concierto en que tal vez más a gusto se haya visto tanto a los miembros de la orquesta como al intérprete cabeza de cartel. Impresionante el "Dreamer" que nos ofrecieron. Tuve la suerte de poder bajar al camerino de Roger tras el concierto, y poder confirmar que es un tipo que realmente merece la pena, y al que su trabajo hace muy feliz.
El lunes fue Dionne Warwick quien protagonizó la velada, quien tras un inicio un tanto frío y acelerado fue haciéndose con el auditorio. Destacar de este concierto la complejidad de la orquesta para seguirla, pues Dionne, al más puro estilo jazzistico alarga los temas sobre la marcha, sin embargo los resultados fueron más que aceptables. Increíble la voz que conserva a sus 70 años.
Por último, Gloria Gaynor, llegó, vio y arrasó. Desde el primer tema se ganó al público, con su increíble voz, con el repertorio escogido, que supo aprovechar a la perfección a la orquesta sinfónica, y su simpatía y saber estar, muy ayudado por su perfecto castellano. Sin duda, el cierre del ciclo, que fue su tema más popular "I will survive", es un momento mágico que los asistentes a un abarrotado auditorio tardarán muchos años en olvidar.
Ojalá que Valladolid pueda disfrutar de una segunda edición de Philarmagical, con un plantel de artistas similar al de esta ocasión, pues los aficionados a la música sabremos agradecerlo. Jamás 70 euros serán mejor gastados que los empleados en noches mágicas como las vividas con Roger Hodgson o Gloria Gaynor, a pesar de no ser ninguno de mis artistas ni estilos favoritos.
Sugerencias para próximas ediciones: ¿The Pretenders? ¿Van Morrison? ¿Hermanos Gallagher? ¿Sting? Son sueños, pero los sueños a veces se hacen realidad.
Hablo de Philarmagical, en su primera edición, en la que los organizadores buscaban la magia de la fusión musical entre lo mejor de la interpretación clásica de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, dirigida por Alejandro Posadas, y algunas de las más brillantes viejas glorias del soul, funky, rock y pop que aún siguen en la carretera.
Abrieron el ciclo Los Secretos, en una jornada en la que faltó armonía entre su sonido amplificado y el de la sinfónica, y que vivió sus mejores momentos una vez que la sinfónica abandonó el escenario, cuando Los Secretos interpretaron con mayor libertad algunos de sus clásicos.
La segunda jornada fue protagonizada por la israelita Noa, quien hizo un alarde de capacidad vocal, tocando géneros tan distintos como las músicas tradicionales mediterráneas, yemeníes, el jazz, e incluso guiños al género operístico. Fue un concierto realmente mágico, con una auténtica comunión con la sinfónica. Lástima que la prisa del público nos privó de la segunda ronda prevista de bises. Como curiosidad, comentar la reunión de intolerantes que se manifestó contra Noa por su origen israelí, y a favor de Palestina. En fin, tal vez deberían darse cuenta que terroristas son los que se ponen los explosivos, y que en pleno siglo XXI tampoco tiene mucho sentido defender movimientos político-religiosos en los que la mujer no tiene la misma consideración que el hombre, ni enarbolar banderas asociadas a regímenes totalitarios. La verdad es que fueron un poco el hazmerreir del auditorio.
El sábado fue protagonizado por el sonido Motown, representado por The Supremes y The Temptations. Ellas no estuvieron nada finas, siendo tal vez lo peor del ciclo. Ni conectaron con el público ni con ellas mismas. Afortunadamente, The Temptations pusieron remedio a la noche poco afortunada de sus compañeras de gira, con su repertorio clásico, perfectamente interpretado y acompañado de sus habituales coreografías, que nos llevaban muy gratamente a otras épocas. Destacar la gran integración con la sección de viento de la sinfónica.
El domingo fue uno de los momentos grandes del ciclo, y que hace que desees que se repita en futuras ediciones. Roger Hodgson, prácticamente llenó el auditorio, y fue capaz de revisar todos sus temas más conocidos especialmente arreglados para ser interpretados junto a la sinfónica. La sinergia fue total, siendo el concierto en que tal vez más a gusto se haya visto tanto a los miembros de la orquesta como al intérprete cabeza de cartel. Impresionante el "Dreamer" que nos ofrecieron. Tuve la suerte de poder bajar al camerino de Roger tras el concierto, y poder confirmar que es un tipo que realmente merece la pena, y al que su trabajo hace muy feliz.
El lunes fue Dionne Warwick quien protagonizó la velada, quien tras un inicio un tanto frío y acelerado fue haciéndose con el auditorio. Destacar de este concierto la complejidad de la orquesta para seguirla, pues Dionne, al más puro estilo jazzistico alarga los temas sobre la marcha, sin embargo los resultados fueron más que aceptables. Increíble la voz que conserva a sus 70 años.
Por último, Gloria Gaynor, llegó, vio y arrasó. Desde el primer tema se ganó al público, con su increíble voz, con el repertorio escogido, que supo aprovechar a la perfección a la orquesta sinfónica, y su simpatía y saber estar, muy ayudado por su perfecto castellano. Sin duda, el cierre del ciclo, que fue su tema más popular "I will survive", es un momento mágico que los asistentes a un abarrotado auditorio tardarán muchos años en olvidar.
Ojalá que Valladolid pueda disfrutar de una segunda edición de Philarmagical, con un plantel de artistas similar al de esta ocasión, pues los aficionados a la música sabremos agradecerlo. Jamás 70 euros serán mejor gastados que los empleados en noches mágicas como las vividas con Roger Hodgson o Gloria Gaynor, a pesar de no ser ninguno de mis artistas ni estilos favoritos.
Sugerencias para próximas ediciones: ¿The Pretenders? ¿Van Morrison? ¿Hermanos Gallagher? ¿Sting? Son sueños, pero los sueños a veces se hacen realidad.

2 comentarios:
Leo tu post y me provoca envidia sana, pues me enteré tarde de estos conciertos y no pude asistir ni planificar la asistencia.
Con ganas me he quedado de ver a Roger Hodgson, y de poder disfrutar de su 'Fool's overture', entre otras...
Gracias por un buen resumen y crítica de esta serie de conciertos y que como bien dices, 'Ojalá se repitan'.
Quiero añadir a tu lista de peticiones a los scorpions, que ya tienen antecedentes con orquesta, ^^.
Un saludo.
Mariano, el concierto de Roger fue espectacular, y lo que más me sorprendió fue la sensación de que disfrutó tanto o más que nosotros por poder interpretar sus grandes temas arreglados para ser acompañados por la sinfónica, al tío se le veía encantado, como un chaval con zapatos nuevos, y eso se transmite y hace que el concierto sea algo grande.
No estarían nada mal Scorpions, no.
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